Contenidos temáticos

Unidad 1: Introducción

Géneros Literarios. Arte. Ficción. Estructura. Estilo. Autor y lector modelo. El pacto de lectura.

Subgéneros: clasificación de acuerdo al grado de ficcionalidad y a la estructura.

Teoría de la Narrativa. Diferencia entre Historia y Relato. Concepto de narrador: posición y punto de vista. Estructura narrativa clásica. Estructura “in medias res”. Estructura de relato enmarcado. Otras variantes. Recursos de la narrativa actual. La lectura semiótica o enciclopédica. Hipertextualidad.

El Informe Critico de Lectura: estructura y estilo. El artículo científico académico.

Bibliografía: apuntes de clase y teoría presentada en el blog.

Unidad 2: Género Fantástico

Características generales. Temas privilegiados. Definición de Ana María Barrenechea. Definición de Tzvetan Todorov. La función social de “lo fantástico”. Lo fantástico como subversión. Lo fantástico como crítica social: las dos caras, “el Bien y el Mal". La sociedad victoriana: el tema del "doble".

Selección de cuentos. Lectura y análisis de textos. Identificación de los elementos principales.

Bibliografía: apuntes de clase y teoría presentada en el blog.

- Cuentos: Un pacto con el diablo, de J. J. Arreola; La ventana abierta, de Saki; El escuerzo, de Leopoldo Lugones; El corazón delator, de E. A. Poe; Prodigio en Cascallares, de A. Vertier; Flor, teléfono, muchacha, de C. Drumond de Andrade; Elegía para un bandolero, de G. G. Márquez; El brujo postergado, de J.L. Borges; El dragón, de Ray Bradbury; Episodio del enemigo, de J. L. Borges.

- Novela: Aura, de Carlos Fuentes; o La veneziana, de Vladimir Nabokov

Unidad 3: Género Policial

Definición y características. Causas de la aparición del género. Antecedentes: E. A. Poe. Las dos vertientes principales: Policial de Enigma, Policial Negro. Subvertientes.

Selección de cuentos. Lectura y análisis de textos. Identificación de las características esenciales de cada género. Clasificación de los textos de acuerdo a sus elementos: las características del detective.

Bibliografía: apuntes de clase y teoría presentada en el blog.

- Cuentos: La carta robada y Los crímenes de la Rue Morgue, de E. A. Poe; El caso del detective agonizante y Los tres estudiantes, de A. Conan Doyle; El caso de los crímenes sin firma, de A. P. Zelaschi; En defensa propia y Tres portugueses bajo un paraguas, de R. Walsh; Orden jerárquico, de Eduardo Goligorsky; Tiempo de puñales; de N. Firpo; Jaque mate en dos jugadas, de I. Aizemberg.

- Novela: Rosaura a las diez, de Marco Denevi; o Floreros de alabastro, alfombras de bocara, de Angélica Gorodischer.

Unidad Unidad 4: Lo insólito y El realismo

Lo insólito o extraño. La relación hombre-medio. El determinismo geográfico. La novela de la tierra. El realismo


Bibliografía: apuntes de clase y teoría presentada en el blog.

- Cuentos: Horacio Quiroga. Selección de Cuentos de amor, de locura y de muerte: El almohadón de plumas, La gallina degollada, El hijo, A la deriva. El hombre muerto; Abelardo Castillo: Conejo; Juan Rulfo: Es que somos muy pobres, Nos han dado la tierra, Macario, El hombre; Bernardo Kordon: La última huelga de los basureros; Augusto Monterroso: Mr. Taylor, selección de La oveja negra y demás fábulas.


miércoles, 31 de octubre de 2012

Kafka, Franz: Ante la ley

Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar. -Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora. La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice: -Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera. El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta. Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice: -Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo. Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino. -¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable. -Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar? El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora: -Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.

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